Amelia y Alexander disfrutaron juntos de un paseo matutino por Central Park y tomaron un café en uno de los muchos bancos.
- Podríamos venir aquí más a menudo. - comentó ella, levantando la vista para verle la cara mientras apoyaba la cabeza en su regazo.
- Cuando quieras. - replicó él, acariciando con la mano el oscuro cabello de ella mientras sorbía su café.
- Y también puedes venir sola. - sugirió. - Es agradable salir un rato del piso y tomar el sol. Al menos mientras no nieve.
Era finales