Tras un rato más en el baño, Alex y Amelia volvieron al dormitorio. Él corrió las cortinas y pronto quedó al descubierto toda la habitación cubierta por interminables ventanas que mostraban la ciudad.
Amelia yacía desnuda a su lado, apoyando la cabeza en su pecho y acariciando los pocos pelos que allí existían mientras su mirada era distante.
- ¿En qué estás pensando? - preguntó Alex, acariciándole la espalda.
- Se acerca la Navidad. - Comentó ella. - Quería pasarla con mi familia. Todos los a