Aysel vio como Naiara se desvanecía dentro de la luz que emanaba la esencia y no le importó la daga que tenía contra el cuello, en un movimiento demasiado rápido para su captor, se arrojó en dirección al bosque.
- ¡Naiara! – gritó su nombre con todas las fuerzas que le fueron posibles.
La vio reaparecer y ahora parecía conservar algo en su pecho, por la luz que emanaba, pudo adivinar que se trataba de la esencia. Cruzó la barrera sólo con su fuerza de voluntad, el dolor se hacía insopo