No tenía modo de explicar lo que su corazón sentía, pero había una expectativa de complemento en lo que se estaban aventurando a hacer, de alguna manera Naiara podía percibir que era correcto, que las emociones que chocaban en su interior creando una batalla, estaban muy por debajo de lo que realmente la motivaba. Lo observaba avanzar por entre los aldeanos, que sumergidos en sus festejos, los omitieron del todo, y no podía dejar de admirarlo, un ser tan rebelde, tan arrogante, violento incluso