MILE
Ya era nuestro segundo día desde que habíamos llegado a New York, llevaría a Cornelia a visitar alguno de mis lugares favoritos en toda la ciudad, deseaba que la conociera para que se adaptara y terminara gustándole. Mientras Cokkie se arreglaba para salir, aprovechaba para terminar de revisar la correspondencia cuando me vi interrumpido por la señora Levin.
—Mi señor, la señorita Keira Quinzel lo busca. —fruncí mi ceño. “Maldición, no llevaba ni una semana desde que regresé y esa mujer ya