65. Me quedé a mitad de mi desayuno.
— Bueno, pues cuando termines te agradecería que vinieras a ver a tu madre, con tu desayuno del brazo a ser posible.
Harun sonrió por la forma en que su mujer hablaba con Evan, era una de las cosas que le gustaban de Leticia aparte de su belleza y su dinero, su lengua afilada.
Lia estaba en la cama pendiente de la conversación de su novio, aunque lo único que deseaba era volver a tenerlo en la cama con él.
—Entonces tendrá que ser en el almuerzo madre, sabes que el desayuno es el alimento más i