38. ¿Te gusta mantener la intriga, verdad?
Lia despertaba en una inmensa cama al lado de un hombre al que quería con todo su ser, de un modo en el que no creía posible ser capaz de amar jamás.
Él todavía dormía y no le extrañaba, el día anterior fue muy movido para ambos, después de la interrupción de su futuro suegro, reanudaron sus actividades mucho más placenteras pero ya en la cama.
Se pegó a él besando su cuello con ternura mientras acariciaba su torso, como podía estar tan bueno ese hombre, habrían roto algún tipo de molde con él,