24. ¡Maldita ingrata!
Leticia no era la única persona a la que había llegado la noticia del escándalo, ese hombre era uno de los empresarios más importantes y ricos de Europa.
Tanto periódicos como revistas tenían esa noticia en portada y, aunque no era partidario de leer ese tipo de noticias, no había podido resistirse al encabezado del cotilleo más grande, al parecer de los Estados Unidos, dónde un importante empresario había engañado a su perfecta esposa, con una mujer considerada no tan perfecta guiándose por los