16. Te ves hermosa desde que te levantas.
Tras darle de comer a Ian los tres se habían quedado dormidos en su cama, pero de nuevo, el lloriqueo del bebé les informó de que había llegado la hora de despertarse y debían encarar el nuevo día, un día para ellos, el que George estaba seguro de que llenaría las portadas de la prensa rosa.
— Este bebé es un buen despertador — Dijo George girándose para observar a la madre y al niño y como ella intercambiaba carantoñas con el pequeño bultito que había permanecido entre ellos durante toda la no