Una luna rechazada. Capítulo 38: Esperanza
Alanna.
Era hora de irnos y ya le había avisado a mi padre, por lo que se encargó de todos los preparativos para que nadie sospeche de Dorian.
—Te voy a extrañar —sollozó Sofía, con un trapo en su nariz para los mocos.
Me abrazó con tanto cariño que no se me olvidaría. Y eso que nos volveríamos a ver pronto, me preocupaba que Lorena siguiera haciendo de las suyas para perjudicarla.
—No será mucho tiempo —Palmeé su espalda.
—Cuídense mucho, últimamente se dice que hay más cazadores que de costum