Hasta los ángeles se cansan de amor y de perdonar a los demonios que destrozan sus alas sin piedad, porque tú, una mujer mortal, perdonarías a una bestia que desgarra a tus sentimientos.
Dominic
Una vez hemos llegado a casa subo con Atenea a la habitación, ya recupero su color habitual y la temperatura de su cuerpo, le pedí a la señora López y a Alicia que la vistieran, pude haberlo hecho yo, pero no puedo olvidar que esto pasó porque ella salió enojada conmigo de mi oficina y con toda la razón