8.

Uno de los empleados corre en su ayuda y al verlo abre la boca para decir algo, Sócrates lo señala con advertencia, entonces cierra la boca.

— Buen… - se retracta enseguida el joven — dígame que necesita y lo traeré hasta acá – el muchacho sonríe sinceramente y el hombre en el piso extiende la mano pidiendo ayuda.

— Lo primero es que laven ese puto baño, es un asco – responde con mal humor.

— Es que el baño de empleados y transeúntes se encuentra dentro – el rostro pétreo del hombre le impide c
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