Mi nariz picaba, una pequeña luz me molestaba en los ojos. Desperté y noté de inmediato que me encontraba en nuestro dormitorio. No había nadie, intenté levantarme pero el dolor entre mis piernas lo hizo difícil, mi garganta estaba seca a mi lado en la mesita de noche había una jarra de agua, me serví un poco para quitar la sensación rasposa.
En la otra mesita cerca del ventanal, estaba una bandeja de desayuno.
— ¿Jesús? ¿Mon coeur? —mi gran panza ya no estaba, recordé todo el parto, después d