ELENA
Mi doncella ayudaba a terminar de abrochar mi vestido. Era un vestido delicado y algo decoroso que ocultaba mi barriga. Me casaré y no se compraba en nada a la primera vez. Esta vez mi rostro no tenía esa expresión de querer morir, mis ojos no se encontraban apagados.
Estaba… feliz.
— Luce hermosa, Elena. —dijo con una sincera sonrisa, mi cuñada embarazada.
—Gracias Nicolle, pera ya es hora de marcharnos.
Al salir de la mansión de palacios, una diligencia nos llevó hacia a la iglesia, d