ESMEE
No dejaba de pensar en el beso que me había recibido de Andrés Ferrer. No había parado de repetir esa escena una y otra vez, él fue tierno y delicado conmigo.
— ¡Esmee!
— ¿Si madre?
—Estás distraída, comienzas a ser torpe en tus costuras, concéntrate muchacha.
—De acuerdo mamá.
Subí a mi habitación, extrañaba a mi hermana. Pasar el tiempo con ella, conversar cada vez que me sentía desanimada o ella recurriendo a mí cuando lo necesitaba, solo debía cruzar de su dormitorio al mío.
Dejé m