—¡Corre, ¿por qué no estás corriendo?!
—No resistas, mejor ven con nosotros y regresa, no te trataremos mal.
Luna miró las olas rugientes debajo de sus pies, rocas caían y desaparecían en el acantilado.
En este momento, ¿tenía miedo?
Quizás Luna tenía miedo.
¿Pero acaso de veras tenía miedo de morir?
Ella no lo sabía.
Luna había experimentado las enfermedades más agonizantes y dolorosas, todas las personas cercanas a ella habían muerto de manera trágica, y la persona a la que más amaba la había