El gerente asustado encendió las luces del reservado.
Álvaro recorrió de inmediato toda la habitación con la mirada y luego le informó a Andrés:
—Jefe, la señorita no está aquí.
El gerente se espantó muchísimo y le preguntó en ese instante al mesero que acababa de atender ese reservado, quien le respondió:
—Esa señorita salió del reservado, pero no sé a dónde se fue.
La aterradora presencia glacial de Andrés les dio escalofríos a todos. Solo les ordenó con una voz muy profunda y sombría:
—¡Búsqu