La voz de Luna se volvió entrecortada por su intensa ira. Con una mirada feroz al hombre, él recibiría más estímulo de emociones. Se levantó de la cama, se puso las pantuflas y salió de la habitación, dirigiéndose de inmediato al estudio de pinturas, cerrando la puerta con fuerza.
Emma y Asterio se sobresaltaron demasiado por el estruendo.
Luna se cubrió apresurada el pecho, agarrándolo con fuerza, sintiéndose casi por completo sin aliento. Emma se apresuró a dejar al niño y fue a su lado. Excla