Si hubiera visto únicamente a Andrés, no se habría asustado tanto. Ahora mismo, José era la única persona que había en la planta baja capaz de asustar de esa horrible manera a alguien. Además, Andrés le prometió que no le haría nada a Nadia, así que solo podía ser él.
Nadia se le acercó y se sentó con las piernas cruzadas muy temblorosa al lado de Luna.
—¿José? ¿José Rojas? ¿El mismo que maneja la prisión más grande de Astraluna?
—Supongo que sí —contestó Luna con algunas dudas.
Nadia respiró pr