—¿Y tú? —preguntó Luna con gran curiosidad.
El hombre le respondió con una voz muy suave:
—Tengo problemas cardíacos y pronto tendré que someterme a una cirugía. No sé si tendré la suerte de sobrevivir.
Luna bajó la cabeza y lo consoló con agrado:
—Todo saldrá muy bien. Las personas buenas siempre tienen mucha suerte…
No se sabía si intentaba consolarlo a él o a sí misma con esas tiernas palabras...
El hombre de mediana edad de inmediato apartó la mirada del periódico que estaba leyendo y lo dob