Mientras Leonardo limpiaba con cuidado la sangre de su rostro, se quitó la mascarilla y sonrió maliciosamente.
—No mereces saber quién es él.
Luna respiró con fuerza, sintiendo como si la cabeza se le estallara. No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a toser violentamente y la sangre brotara desesperadamente de su boca.
Al ver a Luna en ese estado, Leonardo no parecía estar nervioso. La observó en completo silencio tan solo como un espectador, viéndola sufrir en agonía debido a la enfermeda