En ese preciso momento, un guardaespaldas se acercó sosteniendo una jarra térmica en sus manos. Luna también lo notó. Sintió cierta inquietud…
—Jefe, lo encontré en la habitación de Gabriel.
Andrés le echó un ligero vistazo algo despreocupado a la persona que estaba a su lado y reveló una sonrisa peligrosa.
—¿En serio? ¿Qué hay dentro?
El guardaespaldas le respondió:
—Es sopa de mariscos.
Dicho esto, abrió la jarra térmica y solo quedaba una mitad de la sopa dentro. Al ver la difícil escena, el