La montaña era muy alta y desde la cima se podía apreciar claramente la puesta de sol. El guardaespaldas recibió una llamada de Andrés y luego se acercó a Luna diciéndole:
—Señorita, el jefe quiere hablar con usted.
Luna tomó el móvil y le respondió:
—¿Qué sucede?
—Regresa a casa temprano. Bajar la montaña caminando es muy peligroso. Ve y toma el teleférico. No me hagas preocuparme por ti, ¿de acuerdo?
Escuchadas las palabras de Andrés, Luna guardó absoluto silencio. Al mismo tiempo, oyó la voz