En realidad, Luna ya tenía mucha hambre. Desde que Andrés había aparecido frente a ella, había saltado varias comidas. Ahora su estómago le dolía muchísimo rugía de hambre. Sin embargo, Andrés la obligó a tomar un tazón entero de sopa, lo que le provocó malestar estomacal y náuseas. Después, Andrés le acercó una manzana a la boca, pero de repente, ella empezó a sangrar por la nariz y las gotas de sangre rápidamente cayeron sobre las sábanas.
—No te muevas —impidió Andrés cuando Luna intentaba li