Pero ella…
—¿María no es tu amante mantenida?
Luna pronunció esas palabras sintiendo como si su corazón se rompiera en mil pedazos. Él la miraba fijamente y ella también le respondía con una mirada.
—No puedes aprovecharte de mí una y otra vez solo porque ya no tengo el útero. Soy humana, no tu juguete. También siento dolor. Si algún día ya no puedo soportar más tu terrible tormento, te sentirías satisfecho si simplemente muero y acabo definitivamente con todo, ¿verdad?
Andrés respondió con gran