Andrés recogió la chaqueta de traje del suelo y la colocó con delicadeza sobre la silla.
—¿Qué estás haciendo de nuevo? —dijo, notando los ojos ligeramente enrojecidos de la muchacha. Sus ojos se oscurecieron al instante mientras le explicaba: —Ella es solo mi asistente, deberías conocerla.
Su frase tenía un doble sentido, como si le estuviera insinuando algo. El cuerpo de Luna se tensó al instante. Andrés la observaba fijamente con una mirada penetrante, intentando leer cada una de sus expresio