—Permítame presentarle, señor —dijo Gloria mientras se colocaba frente a Andrés. Hizo un gesto formal con la mano y empezó debidamente la introducción:
—Señores, el maestro tituló esta obra como La Vitalidad. Es una representación clara de un paisaje que presenciamos en lo profundo de una selva tropical. Cada árbol y cada hoja que ven aquí fueron dibujados de acuerdo con la escena que presenciamos en ese momento. Aunque en el cuadro parece que estamos en una tranquila y pacífica selva, en realid