—Incluso si no me perdonas, quiero estar a tu lado en silencio, viéndote cómo te casas con la persona que te trate bien. Incluso si muero, podré cerrar los ojos en paz... Voy a calentar la sopa de nuevo para que puedas comer cuando despiertes.
Se escuchó el sonido de la puerta cerrándose en la habitación silenciosa. Luna abrió suavemente los ojos. En realidad, se había despertado cuando Andrés se fue. Acostada en la cama, miraba al techo con la mirada vacía.
Esta fue la primera vez que Luna escu