La pesadilla persistía. Luna revivía en sueños todo lo sucedido en su vida pasada, experimentándolo una vez más por completo. Estaba empapada por completo en sudor y su pijama estaba totalmente mojada. Andrés la limpiaba con alcohol para bajarle la fiebre. Había tenido que cambiarle varias veces el pijama empapado.
En su opinión, Luna era completamente una muchacha mimada y frágil, no habría otra persona como ella en la ciudad. Sentado a su lado, Andrés escuchaba una y otra vez sobre el niño que