En la habitación privada Noche Oscura, en la mesa de póker se encontraban Andrés y Leonardo, acompañados por dos mujeres. Frente a Andrés, las fichas se acumulaban una tras otra como una pequeña montaña, y todas provenientes del bolsillo de Leonardo. Le preguntó a Andrés:
—Gabriel Sánchez te despidió de Riviera, pero no pareces estar enojado en lo absoluto. ¿Incluso te veo tan contento?
Andrés no le respondió.
Al otro lado, Leonardo seguía perdiendo una y otra vez, viendo cómo cientos de miles d