La mirada del niño era muy inocente. Cuando Gabriel bajó la cabeza y lo miró, recordó de inmediato el dolor de su infancia. El rostro de Gabriel se volvió aún más sombrío de lo que Dafne había imaginado.
Dafne hizo un leve gesto a Marina, quien entendió la mirada y se acercó al instante para levantar a Manolo en brazos, diciendo:
—Niño Manolo, te llevaré a jugar con los juguetes. Ellos tienen asuntos importantes que discutir.
Manolo extendió sus manos hacia Gabriel, llorando:
—Quiero que papá me