Abigaíl le entregó el regalo que ella había preparado, mientras le decía:
—Gabriel, lo siento mucho, llegué tarde. Te he preparado un regalo para el compromiso. Espero que les guste a ti y a Luna.
—Hermano, mi mamá dedicó mucho tiempo a seleccionar este regalo.
En la caja había un conjunto de cubiertos de porcelana delicados y muy valiosos. Era algo que no se conseguía fácilmente con dinero y tenía un valor equivalente a casi una villa en las mejores zonas.
Todas las personas admiraron muchísimo