Aunque Luna vivía cerca de la preparatoria, llevaba varios días sin salir de casa. Al ver las calles llenas de basura y el ambiente de vida, Luna se sintió mucho mejor.
Sin su teléfono móvil, se dio cuenta de que no tenía a nadie por quien preocuparse, ni tenía amigos cercanos con quienes contactarse. Resultaba que su mundo era más tranquilo que el de cualquier otra persona.
Sin darse cuenta, Luna llegó a un callejón muy familiar, el mismo donde Sergio la había llevado a comer antes. Ella tampo