En la entrada del hospital, los árboles de acacia crecían frondosos y altos, con varias golondrinas posadas en sus frondosas ramas. Deben estar encogiendo sus cabezas dentro de sus alas debido al frío.
El clima afuera era tan frío como el aura que Gabriel irradiaba.
—No voy a estar de acuerdo en separarnos.
Su tono era frío y muy dominante.
Luna cruzó sus brazos, apartó la mirada y se dio la vuelta.
—No es eso lo que quiero decir. Lo que pienso es que necesitamos un poco de tiempo para entendern