Al escuchar esa respuesta, Miguel mostró signos de relajación en su ceño.
—No eres tan pequeña después de todo, las cosas entre hombres y mujeres, Carolina, enséñaselo a Luna. Intenta quedar embarazada en tres años.
¿Embarazada?
A veces, Luna realmente se compadecía de sí misma.
Al mismo tiempo, también sentía miedo.
Porque... nunca tendría hijos propios.
No en la vida anterior.
En esta vida, tampoco.
Dos vidas...
Esa era la única lamentación de Luna.
Carolina, con una expresión reflexiva, miró