—¿Por qué viniste aquí? —preguntó Luna, llevándose su mano al pecho y evidentemente cansada.
—Adolfo me llamó y me dijo que todavía no habías vuelto a casa, por lo que pensé que todavía estabas en la preparatoria. Como era tarde, me preocupé por ti y vine a buscarte —dijo Gabriel con una sonrisa—. Pero, lo que jamás me imaginé, fue que los estudiantes aquí fueran tan "hospitalarios"…
Ambos se dirigieron al ascensor y descendieron al primer piso. Luna miró con preocupación a Eric, quien aún no h