Ambos entraron al estudio uno tras otro. Andrés Sánchez cerró la puerta y una opresión abrumadora inundó el ambiente al instante.
Miguel prendiendo sus veladoras frente al altar de la Virgen solo atinó a decir:
—¿Hiciste nuevos amigos recientemente?
Una pregunta inesperada hizo que Luna se tensara. Su respiración se detuvo por un momento y luego su ritmo cardíaco aceleró.
—Sí... ¡Sí! Padre, ¿hice algo incorrecto?
Miguel se sentó tranquilamente frente al escritorio, con Andrés a su lado. Ambos la