—¡Detente!
Faltaban quince minutos cuando Luna se disponía a subir las escaleras y escuchó un rugido muy fuerte, desde algún lugar.
Luego, dos personas se acercaron desde la entrada del complejo. Sergio sostenía un cigarrillo, seguido por una hermosa chica con un vestido de punto y largos rizos ondulados.
La chica alcanzó a Sergio y le dio una fuerte bofetada en la cara.
—¡Sergio, eres un desgraciado!
—¿Por qué tienes el derecho de terminar conmigo con un simple mensaje? ¿Qué crees que soy? ¿Un