Antes de que pudiera terminar sus palabras, Gabriel la interrumpió:
—Luna, solo me preocupo por ti. ¿Hay algo de lo que hago que no te guste? Puedes decírmelo directamente y ¡haré todo lo posible por cambiarlo!
La mano tatuada acarició suavemente su hermoso cabello, mientras fijaba la mirada en ella. No sabía si era su imaginación, pero Luna notó cierta inquietud en el fondo de sus hermosos ojos. Al percibir su gran emoción, Luna no pudo evitar ablandar su corazón. Sentía bastante remordimiento,