—¡Seguro que han escondido a Frida! —dijo José.
Sin embargo, Andrés no mostró interés alguno:
—No quiero oír esas cosas aburridas.
Ya se había resuelto el problema con la familia Ríos. Y ahora ya no tenía nada que ver con Frida.
En la habitación, la noticia del regalo de Nadia dejó a Luna tan conmocionada que ya no pudo decir ni una sola palabra.
Nadia acariciaba su barriga redonda y regordeta mientras le decía con dulzura:
—¡El doctor dijo que en mi pancita hay dos chavitos! Tengo miedo de que