Los asuntos del grupo no tenían nada que ver con ella, y ella no tenía la habilidad suficiente para meterse en estos. María podía ayudarlo de todas maneras.
En cuanto al trabajo de Luna, Andrés no intervenía mucho en eso. Lo único que le había pedido era que descansara a tiempo, porque él sabía muy bien que ella tenía graves problemas de salud.
En realidad, ella tampoco había trabajado hasta tan tarde como hoy. Cuando terminó todo el trabajo, afuera ya aparecía un reflejo de luz del amanecer.
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