Elena se pasó la tarde en la biblioteca revisando unas cuentas. Felipe no se lo había pedido pero, Greg sí. Y además del inmenso cariño que le tenía al anciano adoraba los números. Eran una extensión más de ella. Se perdía por horas y horas. Había participado en muchos concursos de matemática desde que tenía diez años. Pero todos habían sido de forma virtual. En una de las habitaciones que nunca se usaban había un estante con todas sus medallas.
Estaba sola con los libros hasta que sintió el c