Los rayos del sol despertaron a Elena del sueño en que estaba. Abrió sus ojos desorientada pues la luz a través de la ventana estaba en el lado contrario de la habitación.
¡Dónde rayos estaba! fueron sus pensamientos ante que una mano le aprisionara la cintura y la pegara a un cuerpo musculoso.
Sabía quien estaba acostada a su lado. Lo que no recordaba era estar desnuda. Sin embargo esa mano que estaba debajo de sus senos tocaba solo piel y nada más. Breves pedazos de la noche anterior pasa