Elena había decidido dar una vuelta por el pueblo. No comunicó nada pues no se alejaría mucho. Y aunque su rostro fuera conocido pretendía coger por lugares que no tuvieran personas. Se conocía la isla como la palma de su mano. Donde hacían los mejores dulces y todos los puestos donde vendían flores. Donde se reunían los artistas y donde se podía ver el atardecer más bello. Y por esa simple razón sabía como esquivar las multitudes. Como hacer que su presencia pasara desapercibida. Como hacerse