Felipe veía como su hermana se divertía. No era una fiesta de miles de personas, más bien para los conocidos. Pero él no podía poner una sonrisa de satisfacción en su rostro. William le había contado que estaba con Anabella. Que llevaba años enamorado de ella. Lo había entendido hasta la parte que le había dicho que le había quitado la virginidad.
El puñetazo había sido seguro. Y como no quería que los demás se preguntaran por el morado en la cara de su amigo, se lo había dado en el estómago. H