El alfa se sintió rápidamente en un sueño real. Ryle apenas se movía de su puesto, tarareando y vocalizando en algunas ocasiones. Sus manos parecían confeccionar algunos lazos dorados, rojos y verdes, y su atención estaba por completo aislada. Él no había siquiera escuchado la puerta de entrada, ni tampoco sentía la presencia de Leonidas a su espalda.
Era ignorante de que Leo admiraba con fijeza aquellos suaves movimientos, esos que iban coordinados con la sensual melodía. Y es que aquella can