Tras aquellas desgarradoras palabras, el alfa suspiró abrumadamente. El rostro enfurecido de Joel pareciendo relajarse, y sus hombros tensos cayendo abajo. Cuando notó la verdad detrás de aquellas palabras, se tomó el suficiente tiempo para sentirse mal, y apretando los labios entre sí, no supo qué decir.
— Lo siento — dejó saber, logrando que el omega pasase una mano por sus ojos cansados. Había dicho lo que sentía, e increíblemente, había logrado rebajar el estrés que sobre sus hombros estab