Ahora se encontraban abrazados, una película animada presentándose en la televisión, y las risas saliendo de vez en cuando, al momento en que ambas miradas de diferentes tonalidades marrones se encontraban de una manera deliberada. Las mejillas de Ryle estaban sonrojadas, y Leonidas sentía la calidez del cuerpo contrario ante el abrazo que se propiciaba entre ellos. Los corazones raudos y sincronizados en un mismo latir, ocasionando una perpetua y relajante música que acompañaba al apetecible a