Leonidas de inmediato se sintió como un pequeño omega tras recibir un dulce, y cogiendo momentáneamente la mano de Ryle , suspiró con agradecimiento— . Ni un minuto más, señor Santos. Gracias por haber aceptado conocerme..., espero que las cosas resulten, um, bien.
Tras un asentimiento, el Alfa hizo un saludo de manos, y comenzando a caminar hasta donde había estacionado su auto, sintió el cuerpo de Angela seguirlo de lejos.
— Cuídate, bebé — la omega besó la frente de Ryle con recato, su mir