Él intentó verse bien, quería estar lindo para cuando los ojos del alfa lo mirasen, y confeccionando una preciosa corona antes de irse, corrió rumbo a la cafetería. Mediante los días transcurrían, Ryle sentía que el tiempo alejado de Leo, cada vez se volvía más y más mortificante, de ese modo, quería estar siempre a su lado, y cuando admiró los ojos achocolatados del alfa observarlo de una manera adorable, supo que aquella era su inmediata paz.
Quería a Leonidas , realmente lo adoraba. El amor